los unicornios si que existieron

LOS UNICORNIOS SI QUE EXISTIERON

Desde el primer dato documentado del médico griego Ktesias en el año 310a.C hasta las representaciones artísticas medievales en cuadros, telares y tapices. Desde la antigua Grecia, pasando por la India y por media Europa. Desde toda clase de ensayos y escritos como el de Ktesias y hasta en la Biblia encontramos evidencias de que los unicornios si que existieron.

El unicornio, símbolo de misticismo, magia y pureza por su imagen celestial otorgado con el paso de los siglos, es un icono de la mitología que ha perdurado hasta nuestros días y que ha pasado de mito a leyenda y posteriormente a fantasía.

El unicornio ha sido descrito hasta hoy como un caballo blanco, puro y perfecto, con un imponente cuerno blanco y, en algunas ocasiones, dotado de enormes alas blancas. Puro, fabuloso e indomable, según se describió en la época era capaz de atravesar con su cuerno tres rinocerontes juntos, y sin embargo ser tan puro que solo puede ser atraído por una doncella virgen.

Pero… ¿ y si el unicornio no fuera un animal mitológico y sí fuera un animal real? ¿ Y si los unicornios realmente si existieron? ¿ Y si se le ha dotado de una imagen distorsionada por el paso de los siglos pero sí fue realmente un animal que vivió y existió durante muchos miles de años?

Sigue leyendo porque puede que te quedes bastante sorprendido…

¿EXISTIERON REALMENTE LOS UNICORNIOS?

Pues sí, los unicornios sí existieron y vagaron por la Tierra hace siglos, según publica The Guardian haciendo mención a los últimos hallazgos de los investigadores de la Universidad Estatal de Tomsk (Rusia) y publicado en el American Journal of Applied Sciencies, donde se ha encontrado el cráneo de un Elasmotherium sibiricum llamado también el unicornio siberiano, un animal que se creía extinto hace 350.000 años y que, según este hallazgo, se habría extinguido hace 29.000 años y quién sabe si hace menos aún.

Este animal con cuerno de 2 metros de largo y 4,5 de ancho, vagaba por la zona de Siberia Occidental donde al parecer pudo encontrar su propio santuario antes de llegar a su extinción, la cual se creía haber producido antes.

UN UNICORNIO REAL

Así que sí, podemos afirmar que el unicornio sí existió realmente pero no en la forma en la que nos la han hecho llegar a nuestros días. Al parecer este mitológico animal llegó a compartir la Tierra que hoy pisamos con nuestros ancestros y pudo dar origen a la leyenda y el mito que hoy conocemos.

Pero sin duda no es como nosotros lo esperábamos, blanco, ágil y bello cual caballo común con un cuerno en forma de espiral y propiedades mágicas. Esta fantasía da paso a un animal con cuerno real, lanudo por el medio en el que vivá, con un cuerpo con un parecido mitad caballo mitad rinoceronte (más bien a este último) y con un cuerno grande e imponente en su frente, capaz de atravesar cualquier animal.

Es probable que el ser humano se cruzara en el camino del unicornio siberiano y acabara trazando leyendas que, con el paso de los siglos, ha evolucionado con la imagen casi mágica del unicornio de nuestros días.

Y es también probable que incluso se llegara a comerciar con su cuerno y a encontrar estos entre la tierra.

EL UNICORNIO REAL DE LA EDAD MEDIA

Sin embargo sí hubo una persona que encontró al mítico unicornio hace apenas un puñado de años e incluso documentó ese encuentro en sus cartas, las cuales han llegado hasta nuestros días. En ellas recoge la fascinación por encontrar un animal buscado durante siglos y con un valor incalculabe para aquellos que precisaban de su cuerno para recibir dotes mágicas; personas capaces de pagar sumas desorbitadas de dinero.

Pero su encuentro con el “unicornio real” fue cuanto menos decepcionante, y así lo reflejó Marco Polo en uno de sus ensayos en 1292 tras desembarcar en la isla Sumatra para reaprovisionar los barcos con los que regresaba de China; pues acababa de hallar un unicornio real, sí, pero no era como él lo esperaba : “Son unos animales repugnantes. Su cabeza se parece a la de los cerdos y la lleva siempre cara al suelo, les gusta estar en el lodo y no responden en absoluto a lo que en nuestras tierras cuentan acerca del unicornio. Sólo puedo decir que este ser es exactamente lo contrario a la idea que tenemos del unicornio”. Sin saberlo, Marco Polo había hecho un hallazgo único para su época, pero no era el unicornio. Había descubierto un rinoceronte y éste no volvería al imaginario colectivo hasta al menos cinco siglos después, continuando la leyenda de este mágico animal y dando lugar a más fantasía y arte de todo tipo.

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